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Clases de salsa estilo chic@s: ¿No había otra palabra?

Me encanta ver cómo levantan la mano muchas chicas al terminar una figura. En muchos casos, no tengo claro si están parando un taxi, están saludando a una amiga, o le están diciendo al DJ que pare la música.

Y probablemente lo han aprendido en una clase de estilo.

Luego están esos vídeos en los que me veo yo mismo, después de unos añitos bailando, y sí… algo he mejorado al hacer el guagancó, pero en esencia mi estilo sigue siendo el mismo… Y aunque me fuese a vivir con el campeón del mundo pasos libres, no podría siquiera acercarme al estilo que tiene él.

No voy a ser cruel conmigo mismo y no voy a describir mi estilo…

La primera vez que entré en una de esas clases, fue en un intensivo de verano con una de las profesoras de las que más he aprendido, tanto en salsa como en bachata. El curso se llamaba Salsa II con estilo, y por aquel entonces me generó miedo escénico. Unos años después pienso: Sería la leche encontrar un curso llamado Salsa sin estilo….

Así que cada vez que veo anunciado en Facebook una clase de estilo, me pregunto qué pensaría el público si viese anunciado un curso de pronunciación de inglés.

Por seguir con la analogía con el inglés, estoy de acuerdo en que hay English for business, en el que se hace hincapié en ciertos términos más o menos técnicos, y su forma de estructurarlos para temas profesionales, pero eso no te da estilo hablando. Y con todo, los hay que no van a dejar de decir jélou para empezar a decir helóu. Ahí, el acento de parla se lleva muy dentro.

Del mismo modo, todas las clases de estilo que he visto, me han parecido que en realidad son coreografías de pasos libres acompañadas con ciertos adornos que, según qué bailarín, casi que si nos las ahorramos, le hacemos un favor a la humanidad.

Pero en España, y concretamente en Madrid, somos así. El otro día en una sesión de coaching a la que asistí, uno de los ponentes decía que no hay cosa más peligrosa para una empresa que un tonto ilusionado, que era la forma más fácil de empezar complicar lo que era simple y funcionaba. No sé hasta qué punto esto afecta al tema que abordo hoy en salsa.

En mi opinión, el estilo de cada uno se va forjando con el tiempo, de forma individual a la persona y hasta donde llegamos cada uno.

Me parece también, que ir a una clase en la que el profesor (o profesora) te enseñe a sentir la música, y a hacer figuras chulas, va a hacer que el cuerpo se deje llevar, y a partir de ahí, conforme vayas cogiendo seguridad. y si el profesor tiene estilo, seguro que algo se te pega de verle de forma regular. y cuanto más pises pista, mejor.

Pero de ahí a llamarlas clases de estilo… con la de nombres que había….

De alguna forma, todo esto va en consonancia con una de las ideas que vengo recalcando en este blog desde hace meses, y es que quizás deberían enseñarnos a disfrutar la salsa viviendo la música, dejando de querer ser lo que no somos… aprendiendo figuras, pero disfrutando de ellas.

Una vez más, es mi humilde opinión.

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quizás deberían enseñarnos a disfrutar la salsa viviendo la música, dejando de querer ser lo que no somos… aprendiendo figuras, pero disfrutando de ellas.