Gandía Summer Festival

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He estado en el Gandía Summer Festival de 2018 (Hotel Gandía Palace). En teoría era un simple cambio de sede del antiguo Cullera Salsa Festival, y de hecho sus páginas en redes sociales eran las mismas, pero no ha sido así exactamente.

Sigue siendo un congreso impresionante en el que disfrutar de un fin de semana bailando en playa, piscina y pista, pero bajo mi punto de vista en 2018 no ha sido un festival de salsa, si no que ha habido más bachata. Y no es malo, simplemente diferente. De hecho, en su nombre ya no pone la palabra salsa.

Yo diría que las formas han seguido siendo las mismas, y lo que ha cambiado es el fondo.

Pero vamos por partes. Para empezar, Gandía me gustado ha bastante como ciudad, me ha parecido que tenía muchos servicios para los ratos que pasas fuera del congreso. No voy a entrar mucho en detalle porque esto es muy subjetivo, pero el viernes estuvimos cenando un buen grupo en un restaurante con piscina y chill-out que nos gustó muchísimo a todos. Y no era el único sitio chulo…

El hotel, muy bueno. La piscina rodeada de hamacas que se han quitado para el pool-party. Y las salas, majas las 2 en la que he bailado (vi que había 3, pero yo sólo he pisado 2 porque me ha parecido que juntaban 2 de ellas por momentos).

Al respecto de los sociales, que es de lo que hablo, tanto el de la playa como el de la piscina, han sido un calco de los de Cullera (pero con bachata como música principal en ambos)

Pool-party

En la piscina, buen rollito, mucha gente bailando (más bachata que otra cosa, aunque salsa también) y disfrutando de lo lindo. Rueda cubana incluída (cantada por un RRPP), concursos de «planchazos», bebida allí mismo (tiene barra fija), y un final de fiesta con una canción de El barrio y una sevillana. Esto último me pareció de cine. Algo antes, estuvieron poniendo reggaeton.

El ambiente efervescente que va tomando color y calor conforme se adentra la tarde-noche. La cara de satisfacción de la gente cuando la ves salir… me ha dado la impresión de que, se lleven donde se lleven ese congreso, tiene una serie de componentes que lo hacen realmente atractivo.

Social en la playa

Poco que decir a un social en mitad de una playa de levante en el que, rodeado de amigos vas viendo atardecer al son de ritmos latinos. Al igual que el de la piscina, ha tenido más bachata que otra cosa. Con algún matiz, el feeling que he tenido ha sido el mismo que en Cullera (y no me gusta la bachata).

Otra vez, rueda cubana cantada por RRPP, juegos, copas y buen rollo hasta decir basta. Quizás la playa de Cullera era algo mejor para bailar salsa, más dura la arena… se hundía menos el pie, pero puede que esto sea una impresión mía.

Como ya ha hablado varias veces de este social, no me extiendo más.

Social en el hotel

Sólo he estado en el del viernes. 2 salas: la principal, enorme, con un suelo de gres en el que se giraba muy bien, y con buena acústica. Yo diría que sonaba más bachata, pero más por lo que me han contado que otra cosa, porque me pasé la noche en la sala otra sala más pequeña en la que estaba sonando salsa de forma ininterrumpida.

En esa segunda sala he visto muy buen nivel de baile y muy buena música. Mucho mambo y salsa dura… lo anunciaban así en redes sociales. El espacio para bailar era menor, pero con buena acústica y ganas de salsear, la noche la pasé muy agradable.

Poco más puedo decir de un congreso que supone un acercamiento importante cuando vas en grupo. Paellas en la playa… he escrito ya acerca de los congresos de verano.