El final del merengue El declive de la Salsa - Relatos Salseros

El final del merengue, el declive de la salsa

Que en España la salsa está muy por debajo de la bachata en popularidad, es algo indiscutible. Basta con comparar el aforo en salas con ambos ambientes, incluso cuando las visitan grandes estrellas de la salsa.

Hasta los congresos 100% salsa han incorporado su parte BK para salir adelante…

Yo diría que donde se ve mejor la tendencia es en la edad de los iconos. La mayoría de los realmente internacionales en salsa, tienen más de 40 años, mientras que en bachata muchos son veinteañeros.

Entender esto último es crucial porque Bernd Schuster (futbolista) difícilmente podrá ser el ídolo de un adolescente, por una simple cuestión de identidad generacional. Una cosa es que se le respete y admire, y otra es vender camisetas con su nombre.

Ya he hablado muchísimo sobre cómo la bachata sensual ha sabido conectar con los jóvenes españoles, y de lo buena que ha sido para el baile de pareja.

También de cómo el SBK terminó con el merengue, y escuchando a José Bailamisón y a Fermín Olaya, cada vez tengo más claro que dicho final del merengue fue el principio del fin del reinado de la salsa en las pistas.

José explicaba cómo con su sencillez, el merengue integraba a los bailadores más noveles mucho antes de de bailar salsa. Fermín profundizaba su alegría y en cómo las versiones sobre canciones de otros géneros ayudaban a aficionar al público.

Para mí era ese eslabón que ayudaba a disfrutar de los primeros meses en el mundo-baile. En mi caso, hubo figuras como el 76, que fui practicando en merengue en paralelo a la salsa. La bachata también fue parte de dicho eslabón.

En general, creo que el merengue tradicional con sus trompetas y su percusión, además de ser precioso, ayudaba a incorporar los ritmos tropicales en el sentir del bailador, en sus oídos, en sus pies (o en su cintura, como decía Delfín Alcolea).

Esto queda lejos de lo que se veía en los grandes congresos donde reinaba la salsa en línea, pero la bachata no está ahí por ser un baile con giros infinitos y preciosos pasos libres, sino por su facilidad para integrar gente en pocos meses.

Esto último (entre otros), ha propiciado que las grandes estrellas a las que seguir sean ahora del mundo-bachata.

Por su parte, las sesiones 100% salsa donde la calidad de baile es altísima, han quedado en un tamaño moderado para apasionados que están a cientos de kilómetros del resto del circuito, del que con el tiempo no querrán saber nada.

Nada tiene que ver bailar mambo o Estilo Los Ángeles (originalmente enfocado a shows según Mara Paz) con hacer unos pasitos de bachata o cubanear.

Puede que la salsa cubana a nivel medio, con sus ruedas y sin rumba, sea ahora el eslabón entre los apasionados de la salsa y los que aún no tienen repertorio para aguantar más de una copa en la sala.

Las cosas seguirán su curso y ya hay salas en las que cuesta encontrar chicas con nivel medio de salsa, quizás porque esperar un año para bailarla se le hace muy largo a mucha gente.

Quizás esto ayudó a que la bachata pasara de ser parte del eslabón a ser el baile principal.