Bailar en la periferia Ruta bakala II - Relatos Salseros

Bailar en la periferia: Otra vez en la ruta

Ayer estuve en la Sesión Sandunga, que por primera vez se hacía en Leganés, y cuando volvía hacia casa con las piernas que no podían más, según cogía la A-42 viendo Madrid en perspectiva anocheciendo, con una temperatura casi veraniega que me llevó a abrir las ventanillas del coche, se me volvieron otra vez a la cabeza los años 90.

Parece que las analogías no dejan de repetirse entre la ruta del bakalao y el circuito salsero.

Anoche, mucho más reflexivo que hace dos décadas y media, me daba cuenta de lo mucho que le tiene que gustar algo a alguien para hacerse los 50 kilómetros que se hacía la gente hasta Radical en un polígono de Alcalá de Henares un domingo por la tarde (obviedades aparte para algunos).

De aquella época hablaré poco hoy porque apenas frecuenté la periferia, pero de esta la verdad es que cada vez que vuelvo de Pincel (en Húmera), Jowke (Alcorcón), o La mafia del guaguancó (Húmera) lo hago con una sonrisa en la cara.

Por supuesto que Bongos y Cats siguen gustándome, al igual que Maracas fue trending hace unos meses (igual que Space of Sound no dejó de ser puntero).

Volviendo a la periferia, distancia aparte, excepto El AlmaZén, no son salas situadas en zonas comerciales, y sin embargo están consiguiendo llevar gente, y sólo me queda pensar que están ofreciendo algo que el público busca, ya sea la música (Sandunga y Mafia guaguancó), o un mix de música y sala (Pincel y Jowke).

De las dos primeras, parecería que aunque lo hiciesen en un descampado de Seseña, algunos seguiríamos yendo.

Por si fuera poco, el cinturón verde (bueno para el medio-ambiente) no parece que ayude a algunas salas del centro a mantener su afluencia de público.

Estoy convencido de que todo esto bajará en intensidad. Al igual que Fabrik (bakala) sigue activa con más de medio millón de seguidores, las mil una salas/sesiones que había en la periferia en los 90, fueron desvaneciéndose con el declive del bakalao.

Quizás las más salseras se vean menos afectadas cuando llegue ese momento, porque no veo yo a Uceta tomando copas y escuchando a Bisbal aunque se lo pongan debajo de su casa. Influirá más en el público que busca más el baile como algo social, como una moda para conocer gente (muy respetable).

Es curioso también, como a principios de siglo muchas salas bakalas en Madrid ciudad, fueron convirtiéndose en salsódromos (que no salas de baile del circuito). Desde los bajos de Orense, hasta decenas de espacios más pequeños por toda la zona sur.

Casi tengo hasta curiosidad en ver cómo evoluciona todo esto.

Bailar salsa en la periferia descampados - Relatos Salseros
aunque lo hiciesen en un descampado de Seseña, algunos seguiríamos yendo.

Pero no nos llevemos a engaños, nada tuvo que ver la periferia que describo de los años 90, con la que estoy viviendo ahora. Este vídeo de 90 segundos refleja lo mejor y lo peor de aquella época.