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La magia de la pista marrón chocolate

Es sábado por la tarde, el último del mes, y cuando me meto en la ducha, probablemente mucha gente está viendo una película de sobremesa. Me estoy preparando para ir a La Mafia del Guaguancó

De camino, es esa hora que no es ni de noche ni de día, si no todo lo contrario… Serán sobre las cinco y media en invierno, y mientras bajo hacia la M-30 para enfilar hacia El AlmaZén de los Sentidos, hay una extraña sensación de emoción que me acompaña todo el rato.

Llego y Daniel Castillo, Celia y David, o cualquier otro mambero/salsero, estará terminando de dar un taller, momento que aprovecho para comentar cosas del mundo-baile con Enrique Solla.

Está a punto de empezar una de las mejores sesiones de salsa de Madrid, y eso algo casi ceremonioso para muchos de nosotros. Por allí empezarán a pasear Tony, Jorge, Antonio, Susana, Clara, Mariana, Bárbara, Alicia, y tantos bailadores que hacen posible que la mencionada sesión haya llegado a su séptimo aniversario.

Pero El AlmaZén más que La Mafia… es un grupo humano forjado alrededor del baile (uno de sus lemas es Baila o muere) del que Meli Rodríguez de Guzmán cuida para que haya cierto aire de familia en él. No en vano, es su marido DJ Mito el que suelta las descargas de salsa dura del último sábado de cada mes.

Daniel AZ, Noe AZ… no son gente de paso, no dejan de ir por allí a la primera de cambio, son parte de la familia AZ, como Carlos y Anjuli, Edu y Marta, Juando, Anahí, o DJ Alcorac.

Y todo sobre la pista marrón chocolate de la sala de arriba: La Rueda AlmaZenada, las sesiones de los viernes de salsa y bachata, el Soireé de bachata, Kizomba Passion, Swing on Saturdays… Todo en esa sala sucede con ella de testigo.

Imposible calcular a cuántos de nosotros habrá visto bailar, a cuántos habrá visto aprender… El propio Enrique se ha acordado de ella varias veces nombrándola en sus novelas.

Aunque de vez en cuando nos lleven a otras salas, como el sábado pasado a Kumarah para celebrar el 7º aniversario de La Mafia, demostrando la enorme implicación del AlmaZén con la salsa, la pista marrón chocolate es hoy por hoy un clásico para los afines al mundo-AZ.

Esa cercanía que Enrique y Noe han sido capaces de transmitir en unas pre-uvas cantándolas a ritmo de clave de salsa, ese toque de locura de Daniel AZ dando palmas en mitad de la pista en plena Mafia, con Meli y María José (la novia de Enrique) sacando sus mejores pasos libres… Percusión afrocubana en vivo en sesión salsera…

Si mañana cambian de sede, el recuerdo de la actual ya habrá dejado su huella, como el Vicente Calderón o la pista de baloncesto de la vieja Ciudad Deportiva madridista.

Soy de los que piensa que los lugares son importantes para conseguir un ambiente, y esa sala le da un encanto especial a todo lo que hacen los AZ.

El AlmaZén más que La Mafia del Guaguancó... es un grupo humano forjado alrededor del baile (uno de sus lemas es Baila o muere), y esa sala le da un encanto especial a todo lo que hacen los AZ.