Ciudades de bailadores - Relatos Salseros

Ciudades de bailadores

Llevaría unos dos años bailando cuando una noche en Azúcar me acerqué a la cabina del DJ a preguntar qué canción acababan de poner. El cantante, de Marc Anthony, me dijeron. La parte instrumental la había disfrutado muchísimo.

Fue ahí cuando empecé a saber de Héctor Lavoe y del movimiento salsero. Tiempo después, el congreso Shango Baila me motivó a buscar registros históricos más antiguos sobre la rumba y el afro.

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Pero bien podría haber seguido todos estos años bailando y disfrutando a lo grande sin tener una cultura salsera excesiva. Probablemente sea esa la trayectoria de miles de bailadores para los que la pista de baile es parte importantísima de su vida.

Durante mucho tiempo he pensado que inculcar esa cultura musical e histórica era muy importante, pero cada vez empiezo más a pensar que todo esto gira alrededor del baile actual aquí en Madrid. Luego ya cada uno busca casino, timba, línea, mambo, coreografías, baile social.

Sigo pensando que el hecho disfrutar de la música en sí es imprescindible para seguir bailando, pero en mi caso, mucho antes de bailar ya había entrado a salsódromos y ambientes 100% latinos, y nunca me había dado por quedarme más de una copa.

Sin embargo, cuando entré a una escuela de baile por primera vez, el concepto que tenía sobre los ritmos latinos cambió definitivamente.

Es una cuestión de identidad, de la que tantas veces he hablado. De ver un ambiente de gente afín a ti. No voy a entrar mucho más en detalle porque creo que no hace falta. Aparte, no es lo mismo una salsoteca llena de alcohol y poco baile, que una sala de baile de escuela.

Creo que eso no va a cambiar, que Madrid nunca va ser una ciudad de melómanos (salseros). Puede que en ambientes muy concretos de gente que lleva mucho tiempo bailando, se encuentre algo de saber en esos temas, pero no va a ser lo que mueva al madrileño de escuela.

De manera errónea o acertada, la salsa como baile la veo mucho más occidentalizada que la música en sí. Creo que España está llena de ciudades de bailadores.

¿Cuántos de de vosotros cambiaríais (en general) las sesiones por conciertos? ¿Cuántos dejaríais de ir a una segunda clase de baile semanal para acudir a talleres de música, o para juntaros con melómanos a escuchar salsa?

Y eso no quiere decir que no disfrutemos con una orquesta en directo. Hablo de saber, al igual sabemos de baile, de pasos libres, de giros, de figuras, de cadencia corporal, de estilos…

Pienso que lo de ser melómano es tarea de los DJs, a los que atribuyo buena parte del éxito de una sesión a partir de la calidad de la música. Como bailadores, tener y entender de música lo veo algo opcional.

Es más, para saber de verdad de música, igual habría que ir a una escuela durante mucho tiempo, como hacemos con el baile, aunque ese ya es otro relato.

Por eso nos está afectado tanto el confinamiento. ¿Cuántos vídeos de figuras habéis visto en primavera? ¿Y cuánta salsa habéis escuchado?

No quiero comparar qué tiene más valor como salsero, si tener música o si practicar pasos libres en el espejo. Hoy sólo quiero mostrar este otro enfoque tan distinto al que ofrecí tiempo atrás, quizás llevado ahora por el deseo de volver a bailar.

La salsa como baile mas occidentalizada que la musica - RelatosSalseros