Entrar en sesion de baile a fondo - Relatos Salseros

Entrar en sesión

Hay muchas formas de salir a bailar: Se puede quedar para cenar con unos amigos y entrar en una sala grande en un reservado chulo, a pasarte la mitad de la noche hablando y la otra mitad bailando salsa y bachata.

Se puede también, salir con un amigo (o amiga) con intención de conocer gente, aprovechando las bachatas a tope, y con muchísimo feeling en según qué salsas y con qué bailadores.

Se puede salir con tu pareja, con un par de parejas, y un sinfín de etcéteras.

Y se puede salir uno solo o con un amigo con el único objetivo de bailar hasta no poder con el propio alma. Creo que esta forma de salir requiere elegir muy bien la música y el tipo de sesión en general (nivel de baile, ambiente en general). Sin duda, todos tenemos una en la cabeza.

Probablemente algunos estéis pensado en una sesión timbera del estilo de Timbalarde, otros en algo bachatero en plan The Host un viernes. A mí se me va la cabeza directamente hacia Sandunga en El ratón y La mafia del guaguancó, aunque he tenido sensación similar en la sala de salsa de Jowke al comienzo de la pasada primavera, sin olvidar Pincel.

Entrar en sesión es ir introduciéndote poco a poco en ella. No es algo que pueda suceder con los primeros bailes, y para mí, necesita una continuidad que, tanto los cambios de género del SBK, como el componente social pueden complicar.

Es como hacer hipnosis (la probé hace años para intentar dejar de fumar), como arrancar un brainstorming, como jugar al mus con unos amigos tomando una copa. Requieren ir de menos a mas sin interrupciones.

En los 90 (ruta del bakalao) decían los habituales que la primera mitad de la sesión era para calentar motores (aunque tenía su rollete), y que la segunda y especialmente el cierre, eran para vivirlo a tope.

En la actualidad y en el mundo-salsa, es lógico pensar que Idilio de Willie Colón, no se saborea igual en un arranque que en un cierre (como la disfruté hace unos meses), y sin embargo lo único que ha cambiado en el combo música-bailador a lo largo de la sesión ha sido lo segundo.

Si describo un Sandunga, no es sólo la música, es ir viendo anochecer en esa sala con esas cristaleras bajo esos sonidos mágicos que te van envolviendo.

Es mirar a tu alrededor y ver que todo el mundo baila de cine, y sentir que según avanza la tarde, la música cada vez te va gustando más. Darte cuenta de que estás sacando lo mejor de tu repertorio como bailador, y que te está saliendo casi todo lo que haces. La ausencia de cansancio.

Es que te caiga bien todo el público, ellos y ellas. Una extraña sensación de satisfacción que te acompaña hasta muchas horas después de haber vuelto a casa.

Es como el final de la película El perfume, pero únicamente bajo una orgía de música y baile.

Entrar en sesion es ir gozando mas a cada momento - Relatos Salseros